Los peores hábitos de tu alimentación: ¡¡Podrías matar neuronas!!!

Podrían ennumerarse dos principales:

1.- El primero de ellos es no desayunar adecuadamente:

Después de levantarnos por la mañana (con un ayuno de 6 a 8 horas), el cerebro requiere una gran cantidad de glucosa para funcionar adecuadamente. Pasamos por alto que todos nuestros sentidos de alerta como la vista, oído, tacto etc, y funciones mecánicas (levantarnos y comenzar a movernos, irrigación de sangre etc.) dependen de buenas cantidades de energía. El cerebro requiere casi el 30% de toda la energía diaria.

Podemos comenzar con frutas frescas que son ricas en glucosa de alta calidad además de que mejoran nuestro sistema inmune con sus aceites esenciales y sus vitaminas; y de una pequeña cantidad de proteína de origen animal. Por ejemplo, huevos combinados con verduras, un poco de queso o un sustituto de proteínas que sean una buena fuente de aminoácidos y otras vitaminas, minerales y antioxidantes. Hoy en día hay extraordinarias opciones para desayunar gran calidad de nutrientes en forma práctica.

 

La degeneración estructural que sufre un cerebro en sus funciones después de meses  o años de cometer el mismo error de brincarse un desayuno, implica una muerte de neuronas por falta de energía constante y sobrecarga de trabajo. De manera que tomarse unos treinta minutos para tomar un desayuno ligero y nutritivo puede convertirse en una inversión de salud para todo el día. Tendremos buen humor, atención y nos mantenernos alerta. Sin importar la edad, hay que desayunar.

 

2-    Comer en exceso: Es bien conocido el dato sobre el exceso de peso en adultos y niños en nuestro país. Pero independientemente de ello, el exceso de comida genera una circulación lenta y naturalmente poco oxigenada para el cerebro.

Este complejo órgano que tiene trillones de conexiones neuronales, requiere casi del 50% total del oxígeno diario para funcionar adecuadamente. Una buena circulación sanguínea donde el exceso de colesterol, triglicéridos y azúcares no se interponga en nuestra oxigenación cerebral.

Es importante además tomar en cuenta que las arterias endurecidas por exceso de grasas pueden provocar derrames cerebrales, demencia senil o cefaleas crónicas.

Es común encontrar síntomas de cefaleas frecuentes en personas que tienen mucha demanda intelectual y mala alimentación.

 

Hay que comer poco, de tres a cinco veces al día. La cantidad ideal es la capacidad de volumen que cabe en sus dos manos juntas. Comer en cantidades moderadas, de preferencias varias veces y buscar siempre alimentos frescos y nutritivos. Y no hay que olvidar que es conveniente consultar un especialista en nutrición si se tienen dudas.

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